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La maison du soleil

Enfoques curriculares

El currículo del Colegio Colombo Francés se denomina integrador en tanto articula en un solo ambiente escolar de aprendizaje los aspectos académico y convivencial; pero también porque la experiencia y la reflexión han dirigido las prácticas pedagógicas hacia conceptos de pluralidad conceptual, en una suerte de eclecticismo para nada exento de rigor epistemológico, y sí decididamente enfocado a definir un corpus curricular sólido y consistente con los objetivos de integralidad del proyecto.

En una lista no excluyente al amparo del nombrado principio de reflexión pedagógica permanente, se presenta a continuación el catálogo de enfoques generales de los cuales se vale el Colegio Colombo Francés para darle estructura pedagógica al proyecto educativo.

Pedagogías activas: constructivismo social

Se asumen la experiencia agradable y pertinente (significativa), el experimento y la reflexión como elementos desencadenantes de procesos de aprendizaje exitosos centrados en el alumno.
En esta perspectiva el Colegio Colombo Francés adopta como base el enfoque socioconstructivista, que no solo recoge esta visión sino que, desde una mirada del cognitivismo social, tiene en la flexibilidad metodológica una afinidad conceptual y práctica con nuestro proyecto, y en su esencia tiene el valor agregado de la incorporación intencionada y natural del trabajo colaborativo.

Pedagogía crítica

Se entiende el escenario educativo como un campo de relaciones y transacciones no blindadas por la estructura física del aula y, a partir de ello, practicante y generador de la libertad. Genera un diálogo intergeneracional de saberes que respeta subjetividades, originando nuevos sentidos. En una propuesta integral, no solo escolar, permite resignificar el valor de todos los espacios (la calle, el hogar, el barrio, la ciudad, los contextos en general) como escenarios para la experiencia vital-integral de formación constante desde una postura profundamente democrática.

Investigación – acción escolar

Una praxis educativa no transmisionista sino constructivista (es decir, constructora de conocimiento desde la experiencia y la interacción) reclama una inversión completa del modelo tradicional: el docente no es quien enseña sino el estudiante quien busca el conocimiento. Esto trae consigo la resignificación del quehacer del maestro, pero sin duda más el del alumno. La investigación – acción viene a darles a ambos la mano como una posibilidad metodológica de indagar y descubrir desde su escenario natural, en este caso, el Colegio.

No saber, entonces, no es un problema sino la cuota inicial de una pregunta de investigación. El error no es un disparate sino un producto natural de alguna fase de experimentación. La pregunta no es una interrupción sino el ejercicio de una curiosidad apreciada como virtud porque incita como reto a la búsqueda de la verdad. Motivos de más para integrar este enfoque a nuestra propuesta curricular.

Aprendizaje basado en proyectos

Esta estrategia de aprendizaje se basa en el diseño y desarrollo de proyectos escolares relacionados en la ‘vida real’ con asuntos de interés de los alumnos, que parten de preguntas problematizadoras y el ulterior planteamiento de una ruta de investigación, y para cuya ejecución son necesarios unos conocimientos disciplinares propios de las áreas académicas del currículo, en articulación con el análisis del contexto.

Así, a los productos del proyecto se suma en el proceso la construcción colectiva de los conocimientos necesarios para su desarrollo, constituyéndose en un sistema de integración curricular y metodológica hacia un aprendizaje significativo y transdisciplinar.

Transdisciplinariedad

Una mirada holística ubica la pedagogía moderna como una disciplina transdisciplinar, que reconoce y rebasa la multidisciplinariedad (el reconocimiento de que existen diferentes áreas del conocimiento) y la interdisciplinariedad (la interacción entre éstas), avanzando un paso gigante al aceptar que, como la realidad misma, la apreciación de los hechos no admite fronteras disciplinares sino que más bien las cruza y entrelaza en un todo que es mucho más complejo y dinámico que la suma de sus partes.

La transdisciplinariedad implica dimensionamiento histórico, científico y social de los temas, reclamando en sí misma el diálogo de saberes. Aplicada a la pedagogía reclama rigurosa fundamentación teórica, indagación cualitativa, sentido social y ánimo propositivo para, desde la identificación y comprensión de las variables de la realidad, posibilitar la generación y socialización de nuevo conocimiento.